jueves, 15 de marzo de 2012


La Violencia Subjetiva

Seis ensayos marginales sobre la violencia
Slavoj Zizek   

Tenemos muy presente que las constantes señales de violencia son actos de crimen y terror, disturbios civiles, conflictos internacionales. Pero debemos aprender a distanciarnos, apartarnos del señuelo fascinante de esta violencia <subjetiva>; directamente visible, practicada por un agente que podemos identificar al instante. Necesitamos percibir los contornos del transfondo que generan tales arrebatos. Distanciarnos nos permitirá identificar una violencia que sostenga nuestros esfuerzos para luchar contra ella y promover la tolerancia.” A esta violencia a la que Zizek llama subjetiva, es completada y de alguna forma entendida por la violencia objetiva, que a su vez está compuesta por la violencia simbólica y la sistémica; la primera se encarna en el lenguaje y sus formas y la segunda como consecuencia generalmente catastrófica del funcionamiento uniforme de nuestros sistemas económico y político.
La cuestión central es que la violencia subjetiva se percibe en contraste con un nivel de fondo cero de violencia. Se ve como perturbación del estado de cosas <normal> y pacífico. Pero la violencia objetiva es precisamente la violencia propia de ese estado de situación <normal> ”…la violencia objetiva es invisible puesto que sostiene la normalidad de nivel cero contra lo que percibimos como subjetivamente violento”; y, por si queda alguna duda, lo siguiente es clarito “…la violencia sistémica por tanto es como la famosa <materia oscura> de la física, la contraparte de una (en exceso) visible violencia subjetiva. Puede ser invisible, pero debe tomarse si uno quiere aclarar lo que de otra manera parecen ser explosiones irracionales de violencia subjetiva”
También es suficientemente claro cuando aborda la cuestión del falso sentido de urgencia que está presente en el discurso humanitario liberal-progresista sobre la violencia: “…en él la abstracción y la (pseudo)concreción gráfica coexisten en la representación de la escena de violencia…no hay tiempo de reflexionar debemos actuar ahora. A través de esa falsa sensación de urgencia, el millonario postindustrial que vive en su retirado mundo virtual no niega ni ignora la cruel realidad, sino que se refiere a ella constantemente”  
Un viejo chiste soviético sobre Lenin, en tiempos del socialismo, el consejo de Lenin a los jóvenes, su respuesta sobre lo que deberían hacer era <aprender, aprender y aprender>. Esto se repitió infinitamente, incluso fue pintado en las paredes de las escuelas. El chiste dice: preguntaron a Marx, Engel y Lenin si preferían una esposa o una amante. Como era de esperar, Marx, mas bien conservador en cuestiones privadas respondió:<una esposa¡> mientras que Engels mas bon vivant, optó por la amante. Para sorpresa de todos, Lenin dijo: -me gustaría tener ambas!, -¿Por qué? ¿Hay un lado oculto de jouisseur decadente tras su austera imagen revolucionaria?, -no-explicó-, así puedo decirle a mi mujer que voy a ver a mi amante, y a mi amante que tengo que estar con mi mujer…, -¿y luego que hace?, -¡voy a un lugar solitario para aprender, aprender y aprender!. Esto es lo que deberíamos hacer hoy cuando nos vemos abrumados por tantas imágenes y representaciones mediáticas de la violencia. Necesitamos aprender, aprender y aprender qué causa esta violencia. 

(si alguien lo quiere leer y no lo consigue o no lo puede comprar que me avise por DM)

viernes, 9 de marzo de 2012

Primero como farsa, después como tragedia

gauche champagne 






“En el pasado cristiano, era habitual que personas que habían llevado vidas disolutas regresaran al seguro refugio de la Iglesia cuando se hacían viejos, de manera que pudieran morir reconciliados con Dios. Algo similar está sucediendo hoy con muchos izquierdistas anticomunistas (el subrayado es mio). En sus años finales regresan al comunismo, como si, después de su vida de traición depravada, quisieran morir reconciliados con la idea comunista. Como las de los viejos cristianos, estas conversiones tardías comportan el mismo mensaje básico: hemos gastado nuestras vidas rebelándonos en vano contra lo que, en nuestro profundo interior, sabíamos todo el tiempo que era verdad. Así cuando un gran comunista regresa a su fe, nuestro mensaje debe ser: ¡no tengan miedo, únanse, regresen! Ya has tenido tu diversión anticomunista y están perdonados: ¡es hora de ponerse serios otra vez!”. Extraido del libro "Primero como tragedia después como farsa" de Zizek.